inconcientes preludios
de una profecia ya cumplida
y el deseo del vaticinio fallido
poco a poco fue nombrando
mi fiel espiritu, desconocido
el hombre quien rescata
las palabras sabias salvadoras
el perseguidor sufrido y amoroso
acosa la verguenza de mis actos
el pasaje a otro lado, feliz,
queda a la espera en tus ojos
no hay muerte que no ha vivido
y optimo el tiempo que se ha perdido
representemos un acto donde
no exista esta parte de mi
y celebremos el hecho
que sigo con vida al fin.
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